La fragilidad atraviesa tanto a la naturaleza como a los seres humanos: en los paisajes que
se transforman, en los cuerpos que se adaptan, en los sistemas que parecen inestables.
Antifrágil parte de esa condición vulnerable para replantearla no como un límite, sino
como un territorio fértil.
Luis Carrera-Maul recurre al concepto de antifragilidad que, en el campo de la economía y
las finanzas, alude a la capacidad de ciertos sistemas de beneficiarse de la incertidumbre, el
error y la crisis. Lo antifrágil se beneficia del desorden y el caos, transformándolo en posibilidad.
Luis traslada esa noción al campo visual al asumir la incertidumbre, habitar la fragilidad y
navegarla como una posibilidad de generación y transformación.
En diálogo con el espacio, el color y la geología se convierten en ejes fundamentales de su
trabajo. Las obras expuestas evocan paisajes diversos, superficies en constante cambio
que remiten a procesos naturales: capas, tensiones, rupturas y sedimentaciones. Cada
paisaje es distinto, pero todos comparten una condición común: estar en movimiento, en
un estado de transformación permanente.
La selección de obra de esta exposición, incluye piezas realizadas desde 1995 hasta la
actualidad. Busca trazar una lectura cronológica del proceso creativo del artista; revelando
cómo estas preocupaciones formales y conceptuales se han transformado, sedimentado
y fortalecido a lo largo del tiempo.
Antifrágil propone una lectura de la fragilidad no como debilidad, sino como una fuerza
latente. Un espacio donde la incertidumbre deja de ser amenaza para convertirse en
impulso creativo y lo inestable revela su capacidad de adaptación y regeneración.
Ana Cristina Ortego




