Marcos/Párergon. Una exposición-homenaje a Marcos Kurtycz

Marcos/Párergon es un ejercicio tautológico que repite una circularidad viciosa del pensamiento y recuerda esa famosa estructura de caja china: Marcos Kurtycz, un artista anti-marcos, es revisitado dentro de los marcos de sentido de cada obra exhibida al interior del marco físico y simbólico que supone una galería de arte. Es como una serpiente que se muerde su cola y justo ahí comienza el homenaje a Marcos the snaker.

La conexión entre todas las partes de esta muestra se localiza en un peculiar ejercicio de recepción del universo Kurtycz. Boris Viskin, Alfonso Mena y Liza Ambrossio releen en sus obras a Marcos y trenzan vasos comunicantes cuyos enlaces pasan por viajes físicos y sentimentales hasta operaciones constructivas en el terreno del arte.

Viskin es un apasionado confeso de la obra de Kurtycz. Ambos están conectados a través de una sólida red que empieza por los orígenes y continúa con las reflexiones sobre el acto creativo. Comparten la insistencia en la autorepresentación, la obsesión con los materiales “extra-artísticos”, la ironía, el interés por el lenguaje y la palabra, la crítica al sistema cultural occidental hegemónico, la guerra, la Historia, la política, la religión, los marcos.

Alfonso Mena retoma el pasado en la metalurgia del ingeniero polaco combinado con su pasión por la impresión. Placas de plomo y balines traspasan su materialidad a lienzos y conviven orgánicamente con fragmentos de pintura. El artista muestra la matriz y el resultado. Para Mena, el objeto que se exhibe con toda su autosuficiencia deviene genuino homenaje al accionista.

Marcos Kurtycz llegó a México y aquí construyó una vida; Ambrossio salió de México para poder vivir alejada del marco familiar. Los desplazamientos geográficos inversos crean conexiones entre ambos. Liza, a través de una fotografía de ascendencia performática, instaura una insurrección frontal ante la imposibilidad de leer analíticamente los cuerpos y las imágenes. Comparte con Kurtycz la voluntad de anarquía y la necesidad de construir un lenguaje que supere la maldición de los encuadres. El mal, lo demoníaco, lo abyecto, la hechicería, lo hiperbólico y el rechazo hacia un pasado familiar emergen en estas fotografías angulosas y de cortes insospechados. Las imágenes de Liza se enfrentan al párergon, a la estructura hegemónica impuesta, a las normativas a través de un exorcismo de sus propios demonios.

Esta es una exposición que encuadra fragmentos del universo Kurtycz entre el espacio de Ethra y Acapulco 62. La dinámica que se genera entre ambos sitios acota un recorrido peculiar que vincula la obra de Viskin, Mena y Ambrossio con diferentes elementos de la obra de Kurtycz. Si bien se concibe como una exposición continuum entre ambas galerías, en cada una se presenta una selección relacionada con los marcos físicos y de sentido de cada espacio. 

MARCOS KURTYCZ

(Polonia, 1934-México, 1996)

MARCOS KURTYCZ

(Polonia, 1934-México, 1996)

Soy Kurtycz.

Nací en Polonia, hecho importante pero no muy grato. Vea. Cuando niño pasé la guerra. Tenía ocho años cuando fusilaron a mi madre. Durante aquellos cinco años aprendí bastante. Luego estudié. Ingeniería y postgrado en Varsovia. Trabajé unos años en investigación e instalaciones petroquímicas. Comencé a pintar mucho. A escondidas. Y es gracioso que el ingeniero se sentía artista clandestino. A mi primera tierra le debo lo metalúrgico de mi trabajo y también su textura montañesa. Llegué a México en el 69 y desde entonces me dedico al estudio y realización de diseño gráfico de libros, revistas y carteles. Yo, mi mujer y mi hija, actualmente vivimos de esto. Durante mis primeros cuatro años en México hice siete exposiciones de pintura. Tuve siempre breves notas periodísticas (repletas de idioteces bastante ad hoc con mis pinturas), la mayoría en la sección de sociales. Como por el año de 1976, hice mi primer artefacto. Era urbano y se llamó La rueda. Luego, luego, La exprocesión. Siguieron El laberinto, La persona, El asta bandera, La muerte del impresor, El hacha sonora y muchos otros. Algunos de estos artefactos resultaron peligrosos pero siempre salí bien librado. En el Palacio de Minería a mí y a Ana María casi nos meten al bote, si no (sic) fuera por mi hacha y por el bastón solidario de Gurrola. En el Carrillo Gil imprimimos una edición de libros y pagué con una costilla rota. Nomás. En el Foro de Arte Contemporáneo salí de puro milagro, después de terminar El sacrificio de día de muertos, sin ser golpeado. En 1980 recibí la ciudadanía mexicana, hecho importante porque me abrió las fronteras políticas. Hice un ritual en la Universidad de Massachusetts y otro artefacto en Nueva York. Los eventos de artefacto se diferencian mucho entre sí. En cada siguiente artefacto corrijo ciertas fallas anteriores y cometo nuevos errores. El artefacto se escapa ingeniosamente de cualquier intento de definición pero tiene ciertas constantes, como por ejemplo la sinceridad visceral. Artefacto está en el polo opuesto del arte comercial y no usa sus trucos. El valor de un evento-artefacto reside en su múltiple lectura según en el nivel intelectual, el estado mental y la clase cultural de los espectadores y/o actores. Con cierta dosis de optimismo y soberbia podría hablarse del valor inseminativo. En el fondo, el artefacto es muy estricto. Una vez iniciada la acción, tiene que llegar a su final previsto. Es parte de la estrategia del artefacto. Recuerdo, para dar un ejemplo, aquel evento ritual, La torre, en Baja California cuando tras una serie de fatales contratiempos terminé alzando aquella maldita escultura de madera en una plaza de La Paz. La forma de artefacto se adapta casi siempre al espacio en que se realiza, o lo adapta a él. El espacio-tiempo del artefacto corre paralelo a la vida cotidiana y la interroga constantemente. Algunos de mis eventos rituales o acciones de artefacto se acercan formalmente a la corriente artística universal llamada aquí la performance (flagrante violación del idioma).

El artefacto no se repite nunca. El río es siempre diferente. Hasta la dialéctica evoluciona. En cuanto a la estructura del evento-artefacto, no hay nada predeterminado. A veces tiene sólo el comienzo, a veces el final y, otras más, consta de varias partes, cuadros o acciones encadenadas, como el recientemente realizado en Xalapa, Artefacto Kurtycz, compuesto de siete acciones autobiográficas […]*

*Fragmento de texto del cartel de la acción Acatl artefacto (1982) en la ENEP Acatlán, UNAM.

Alfonso Mena

Nace en la Ciudad de México en 1961. Estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Ciudad de México. Ha sido maestro de Artes Plásticas de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP). Ha recibido becas y reconocimientos en México y el extranjero y, entre bienales, ferias, concursos, salones y colectivas, ha participado en más de noventa exposiciones. Su obra forma parte de colecciones de museos y privadas en diferentes ciudades del mundo. Actualmente trabaja y vive entre México y Nueva York.
Su última exposición individual en la ciudad de México fue en el Museo de Arte Moderno (MAM), en Mayo del 2013 y ha itinerado en museos de la República Mexicana como: Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez (MAAMF) Zacatecas, Zacatecas, Museo Arte Querétaro (MAQRO) Querétaro, Querétaro y Museo AROCENA Torreón, Coahuila y seguirá su itinerancia por varios museos en EUA.

La abstracción de Mena es reconocida en México y en el extranjero dentro de muestras colectivas, bienales y ferias que le han permitido ser galardonado con premios y becas. Destacan sus exhibiciones en solo en la Kido Gallery de Japón, Galerie Espacio en Suiza, en el Palacio de Bellas Artes y en el Museo de Arte Moderno (MAM) de la Ciudad de México. Su obra forma parte de colecciones como la del Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) de Monterrey, la Colección Jumex y el Museo de Arte Carrillo Gil.

Ray Smith

Ray Smith nació en Brownsville, Texas en 1959. Emergió en los años ochenta y continúa produciendo exuberantes pinturas y esculturas caracterizadas por un estilo inimitable y temas que reflejan su herencia bicultural. Figuras mutadas y contorsionadas son recurrentes en su obra, formando un híbrido que se genera con su formación temprana en la pintura al fresco con profesionales de la tradición mexicana, un tributo a Picasso, los surrealistas y los activistas políticos del muralismo en México. A través de estos variados seres, Smith reflexiona sobre las complejidades de la sociedad, la familia, la política, la cultura, la guerra y la misma condición humana, todo esto enmarcado por el nacimiento y la muerte.

Ray Smith ha exhibido recientemente su obra en galerías y museos como Nina Johnson (Miami), Lyle O. Reitzel (Nueva York), Stux Gallery (Nueva York), McClain Gallery (Houston, and Ruiz-Healy Art (San Antonio). Obras suyas se encuentran en colecciones del Whitney Museum, el Brooklyn Museum of Art, el Metropolitan Museum of Art en NY, el San Antonio Museum of Art, el High Museum of Art en Atlanta, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, entre otros. 

180°

Roberto Turnbull (1959), Boris Viskin (1960) y Alfonso Mena (1961), suman entre los tres casi 180 años de vida. ¿Es la fecha de nacimiento una coordenada? ¿es un punto en una carta de navegación? En distintas épocas y para distintas culturas, las circunstancias del nacimiento han sido un dato relevante para conocer los rasgos de una persona, y hasta su destino, a través de cartas astrales, calendarios y animales sagrados. ¿Es el trabajo del artista una coordenada? Para Carlos Ashida, Roberto Turnbull más que persistir en la búsqueda de un estilo que lo defina, parece hacer tábula rasa de su trayectoria una y otra vez, y lanzarse al vacío en una exploración sin objetivos predeterminados. Para Osvaldo Sánchez, el objeto en la obra de Alfonso Mena aparece como un residuo arqueológico. Sólo a través de estos restos de formas “reconocibles” excavadas bajo capas y capas de materia pictórica, podemos constatar el proceso de destrucción que alimenta su obra. Para Carlos López Beltrán, Boris Viskin persigue obsesiones. Insiste. Se emplaza a sí mismo sobre la misma arena y con los mismos instrumentos, agregando los hallazgos hasta que cambia, con los ciclos, de arena y de instrumentos, mientras modifica, modula, afina, afianza, despliega sus preguntas. La expresión un giro de 180° remite también a una nueva posición desde la que puede observarse otro paisaje. ¿Qué miran ahora los tres artistas aquí reunidos? ¿hacia dónde se dirigen? La obra reciente de Turnbull, Mena y Viskin, como la representación gráfica de la posición de los planetas en el momento del nacimiento de una persona o como la de las profundidades de un mar, es quizás la mejor carta de navegación para poder responder a estas preguntas. Es su trabajo la coordenada imprescindible para conocer el lugar que ocupan estos tres creadores en su mundo, en el cruce del espacio y el tiempo que habitan, y en su edad.

Celeste Arango

 

180°

Roberto Turnbull, Boris Viskin  y Alfonso Mena.

Del 5 se septiembre al 6 de noviembre.

Nuestros artistas en la muestra “Territorios de la memoria 1985-2019”.

Obras de Eric Pérez, Alejandro Pintado, Alfonso Mena, Boris Viskin, Cisco Jiménez, Demián Flores, Irene Dubrovsky y Roberto Turnbull se pueden apreciar en la muestra colectiva “Territorios de la memoria 1985-2019”, curada por José Manuel Springer.

https://www.eluniversal.com.mx/cultura/artes-visuales/territorios-de-la-memoria-arte-sobre-mexico-en-las-ultimas-decadas#imagen-1

Ethra, 10 años de quehacer cultural

Entrevista de La Razón a Rodrigo Borrás a propósito del 10 aniversario de la galería. https://www.razon.com.mx/cultura/ethra-10-anos-de-quehacer-cultural/

10 Aniversario Ethra

Adrián Procel, Alejandro Pintado, Ben Sack, Cisco Jiménez, Emilia Sandoval, Francisco Castro Leñero, Irene Dubrovsky, Jorge Robelo, Máximo González, Pablo Castillo, Ray Smith, Ricardo Regazzoni, Shuli Sade, Víctor Guadalajara.

Del 23 de mayo al 12 de julio 2019.